Dejar que la realidad hable

El caso Bioinsumos Chakrana

A veces, la mejor estrategia de marca nace de una conversación con los pies en la tierra. Literalmente.

Hace un tiempo nos juntamos con Pablo, de Bioinsumos Chakrana, a tomarnos un café en una feria huertera en Chicureo. Chakrana es una empresa familiar que hace bioinsumos orgánicos; son chicos, pero lo que hacen es potente. El tema era que el Bokashi (su producto estrella) ya estaba en Homecenter, y un gigante del mercado venía pisando fuerte con un producto para competirles el espacio.

Había que moverse.

En esa mesa, entre Pardo (en la idea y dirección creativa) y Pixl (en la realización), le soltamos la propuesta: “Pablo, no hagamos un comercial. Hagamos un documental”. Pablo no necesitó que le diéramos una charla técnica; le tomó un segundo entender que, para ellos, el camino no era gritar más fuerte, sino mostrarse tal cual son.

Grabar sin maquillaje

Nos pusimos una regla: registrar, no fabricar. Queríamos que se sintiera el campo, el clima y la gente.

Hubo una anécdota que nos marcó el tono: en una de las primeras entrevistas intentamos usar una sopaipilla como reflector para mejorar la luz. Grabamos, la toma quedó, pero después de verla decidimos no volver a usar nada parecido. Se sentía “producido”. Preferimos mil veces la luz natural, con sus sombras y sus ruidos de fondo, porque ahí estaba la esencia de lo que estábamos contando.

Lo mismo pasó con las entrevistas. No queríamos respuestas ensayadas, así que no les contamos mucho qué les íbamos a preguntar. Queríamos que fluyera. De ahí salieron momentos increíbles, como captar a la Ita —la mamá de Cata y parte del corazón de Chakrana— comiéndose sus dalias mientras las cuidaba. Así de real, así de orgánico.

Dos capítulos y una historia compartida

Lo que iba a ser un docu de 20 minutos terminó siendo una miniserie de dos capítulos:

“Agrónomos por deformación”: Donde Bioinsumos Chakrana cuenta el origen de todo.

“La comunidad del suelo”: Que registra toda la red de personas que se ha armado alrededor de Chakrana, pasando por momentos complejos  que tuvo que afrontar la familia.

Existir con identidad propia

Al final, el desafío no era ganarle a un gigante en presupuesto publicitario, sino simplemente existir, crecer y conectar desde un lugar honesto.

La respuesta de la comunidad fue tremenda. La serie ayudó a que los que ya los conocían se sintieran más parte de la historia, y a que los nuevos entendieran que detrás de cada bolsa de Bokashi hay una familia y una ciencia del suelo que es real.

En Pardo y Pixl nos quedamos con las ganas de seguir contando historias así. De esas donde solo hace falta prender la cámara y dejar que la realidad se encargue del resto.